Barriola se hace eterno

El zaguero de Leitza se despide con victoria de la pelota a mano profesional con el Atano III rendido a sus pies después de 19 años en los frontones

Deia. Julio Soto hizo referencia a la memoria del pelotazale mientras se cuadraba micrófono en mano frente a Abel Barriola. Dicen que al bertsolari, primo de Joseba Ezkurdia, siempre se le dio bien el mano a mano. El silencio era una losa pesada y la sonrisa del pelotari de Leitza se agarraba al Atano III como la carne al pellejo. “La memoria”, cantó. El procesador vital. Un ordenador encima de los hombros. El retrovisor constante. Una máquina caprichosa que se apoya en sensaciones, recuerdos difuminados y días de mucho y de nada. El córtex: un laberinto, un puzzle, en el que Soto puso el ojo y la voz. Abel Barriola: un huracán por dentro. Abel Barriola: un amasijo de nervios. Abel Barriola: el centro del universo manista. Abel Barriola: en tensa espera a dar sus últimos pelotazos. Después, la memoria. Después, el Olimpo.

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