El tacto de las cicatrices

Mikel Larunbe acaricia las sensaciones que se le desbordan al alcanzar la final del Parejas, que se celebra el próximo domingo en Bilbao y a la que accede por primera vez

Noticias de Gipuzkoa. Se le derramaba el tiempo entre las manos a Mikel Larunbe (Galdakao, 1993), que no hacía más que pegarle bocados a la confianza en sus primeros años. Le lanzaba dentelladas a cada paso, en cada escalón. Cada mordisco era un vaivén en el camino del zaguero vizcaino, un tipo noble y trabajador, al que se le vino rápido encima el profesionalismo manista. Los mordiscos agujerearon el tejido de la seguridad, pero no de su franqueza, porque no existen chalecos de kevlar para el alma. Larunbe se las vio de todos los colores.

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