Jokin Altuna recupera la sonrisa tras el varapalo de la final manomanista y está seguro de que Jaka, su amigo y rival, «muy pronto le dará la vuelta
Diario Vasco. Jokin Altuna pegó un grito que se oyó con nitidez hasta en Amezketa cuando el cartón 22 subió a su casillero. Era la forma de dar rienda suelta a toda la tensión que tenía acumulada en su interior después de la derrota en la final manomanista de hace un mes ante el mismo rival y el mismo escenario. El amezketarra le dio la mano a su amigo Jaka y volvió a saborear la gloria de la segunda txapela de la distancia.