Deia. Les dirán loas a Erik Jaka y Jokin Altuna porque viven en la frontera, en el filo de un cristal. Porque honran al Cuatro y Medio. Honestos. Agresivos. Les lanzarán piropos porque protagonizaron el mejor partido de todo lo que va de campeonato exponiendo un relato descarnado, sin miedo a quedar sin pulmones y menos carne que un guisado de alambre. Fue claro, conciso, desnudo de bisutería.
Vivir en la frontera
