Deia. Ander Imaz es un pelotari como la copa de un pino. ADN de competidor. Pura explosividad en los cuadros largos. El de Oiartzun es un guardaespaldas sin excesiva pegada, pero con un gen rabioso y tenso que se le agarra a todos los músculos y le aprieta en momentos de necesidad. Imaz encajó el domingo un soberano correctivo junto a Irribarria ante Artola y Zabaleta (2-22), pero el miércoles le dio la vuelta.
Ander Imaz conquista las Termópilas
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