El delantero de Zaratamo accede a la final del Cuatro y Medio al tumbar con autoridad a Bengoetxea VI en Logroño
Deia. Si hubo dudas, desaparecieron ayer de un plumazo. ¡Pum! Un golpe en la mesa. Quedaron borradas del Adarraga de Logroño. Se las quitó Mikel Urrutikoetxea de los hombros como esquirlas de antiguas tardes de sufrimiento, de una semana complicada por la incertidumbre, aplacada el miércoles en un ensayo con una férula en su dedo anular de la mano izquierda fracturado.