Deia. Y en el epílogo, justo en ese momento mágico de la moneda en el aire esperando embocar o la cara o la cruz, emergió Mikel Urrutikoetxea para obrar un milagro, acentuado por las dificultades para crear situaciones de remate claras durante toda la contienda y la espada de Damocles del resultado: 13-21 en el luminoso del frontón Sahatsaga de Getaria frente a Jokin Altuna y Jon Mariezkurrena, clasificatoriamente mucho mejor situados que los de Baiko Pilota, que pelean a contrapelo en un escenario que nadie quiere vivir, el de los apuros y las necesidades.
Mikel Urrutikoetxea obra el milagro
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